Mi proceso

Después de años de formación como esteticista, quiromasajista, reflexoterapia, masaje metamórfico... sumado a mis experiencias personales, me han permitido tener una visión más amplia de mi misma, de las personas y del mundo que me rodea. 

 

Siempre he estado ligada a la música, desde joven tuve mi primer contacto con ella a través de la guitarra. Recibí alguna clase, pero no pude profundizar en ella, no era el momento.

 

Aunque olvidé  lo poco que aprendí con la guitarra, la retomé muchos años después como un juego y descubrí que podía componer melodías. Pese a no tener formación musical, sigo trabajando e investigando en ella de manera autodidacta y esporadicamente con alguna clase particular.

 

Siempre que podía asistía a conciertos de cuencos, era mi regalo. Nunca me imaginé que años después sería yo quien los hiciera.

  

Con el tiempo descubrí que mi vocación real era la música, el sonido, sentir como mi cuerpo y mi alma responden ante tal belleza, ¡qué paz encontraba con estos instrumentos!

 

Cuando descubrí mi voz, quería cantar, cantar, era una necesidad. Esa sensación después de cantar… ¿qué es ésto? ¡¡¡Por Dios que maravilla, me siento genial¡¡¡¡ Hasta que un día decidí cerrar el Centro de Belleza que había creado años atrás y dónde pensaba que iba a estar, no toda la vida pero si, una temporada muy larga. Lo cerré sin saber cómo iba a ir todo, con miedo, con la desaprobación de mi familia, fue muy duro, pero mi cuerpo estaba gritando un cambio y  no podía dejar de escuchar lo que mi cuerpo aclamaba. 

 

Comencé un nuevo camino. El mismo día que firme la recesión del contrato del local,  me propusieron ayudar en un stad de Ritual Sound, vendiendo cuencos tibetanos, gongs, diferentes instrumentos ancestrales, en la feria de Biocultura. ¡Qué curioso! 

 

Este camino no es lineal, la verdad, aunque me gustaría que lo fuera, pero no es fácil. Trabajar con el sonido me exige un trabajo interno muy importante y exigente para poder dar lo mejor de mí y poder compartir mi esencia. Detrás de cada concierto hay una gran responsabilidad. La Honestidad y la Compasión son las bases de mi camino, no es tarea fácil, pues soy humana también, y estoy aquí para aprender, como todos.